Compartiendo nuestras charlas
Charla del viernes 16/2/07
INTRODUCCIÓN A LA KABALAH
Por Ione Szalay
Esta charla es una forma de presentar los cursos que Ione Szalay dictará durante el año 2007 en nuestro Centro Cultural. Establecido en Montevideo, dedicará este año a la difusión de las enseñanzas de su escuela Hineni viajando por Argentina y otros países, creando círculos de estudio en diferentes ciudades como una forma de ayudar a que los interesados en este tema, experimenten en la vida cotidiana las enseñanzas de la tradición milenaria. Ione vendrá una vez por mes a Buenos Aires y desarrollará entonces actividades los días jueves de 20 a 21.30, en una de las clases del curso de Introducción a la Kabalah que iniciaremos a partir del jueves 8 de marzo, donde delegará los otros encuentros en sus discípulos de Hineni, Marta Shirah Lagos y Zafir.
También tenemos la posibilidad del curso a distancia para aquellos que no puedan asistir en forma presencial.
Comenzó Ione su exposición con los agradecimientos a los presentes y al lugar, y por supuesto, también al creador, para que cada instante sea eterno.
Qué es la kabalah? Quire decir tradición, es la tradición. Cómo aprendemos? Por tradición. Tradición que luego fue continuada en generación tras generación, y que se remonta a momentos incluso más allá de los tiempos. Cómo nosotros tenemos una inteligencia? Una sabiduría? De dónde viene? Es gratuito? Nos ha sido dado? Nosotros venimos a la vida con muchísimas facultades, como seres vivos, inmensamente ricos y maravillosos. La kabalah como todas las sabidurías según la tradición, ha sido dada por el creador al ser humano. Uds. recordarán en la Biblia, cuando Dios crea todo, el 6| día crea al ser humano. Esto es muy interesante, porque al crearlo el último día de la creación, en nosotros está asimilada todo lo creado. Nosotros somos el agua, somos el cielo.
Como decía un gran poeta, Rumi, un gran místico, “el hombre duerme en mineral, sueña en vegetal, se despierta en animal, y se hace conciente de sí mismo en ser humano”. Y esto es lo que fue pasando . Y cuando Dios creó al hombre lo creó de la tierra y después dice la Toráh, insufló en su nariz aliento de vida, y resultó Adam, un ser viviente. Este versículo es clave porque es algo que tenemos todos, que nos fue dado por Dios...
El Talmud explica, porque la Torah hay que leerla con el Talmud, con el Zohar. La Torah es lo escrito, el Talmud es el comentario acerca de eso, es la Torah oral. Torah escrita, Torah oral, es lo que hacen al conocimiento. Como kabalah escrita y kabalah oral. Fíjense que se dice que en occidente ha quedado la Torah escrita pero se perdió el contacto con la Torah oral. La kabalah viene a traer la torah oral para completar la tradición.
Entonces cuando Dios le insufla en la nariz, Adam, el hombre, nosotros, a través de una inspiración mágica que se llama neshmá jaim en hebreo, que quiere decir espíritu viviente, vida. Es la conciencia que nos da la vida y nos hace vivir. De dónde viene la conciencia? Pienso, luego existo. Pero, por qué uno piensa? Esto es lo que enseña la kabalah, es un regalo de la existencia. Natan, que es la palabra regalo, es la existencia misma que es un regalo.
Y continúa el Talmud explicando que ser viviente no quiere decir ser viviente, porque es arameo, que tiene que ver con ser parlante, que es una de las traducciones. Porque la Torah se ha traducido mal y entonces se pierde la esencia del contenido místico. Es decir que a través de este influjo de vida nos transformamos en seres parlantes, de la palabra. Esto es lo que dicen los cabalistas, es la imagen y semejanza que tenemos con la fuente.
Cuando hablamos de la fuente en la kabalah, hablamos de Dios
Continuación: No quizás la idea que uno tiene de un dios humano, condicionado, sino de que está más allá que nuestra propia imaginación. Al respecto se dice que la creación es como si existiese una línea divisoria, lo que está por arriba es el dios oculto, lo que está por debajo es el dios creador. Sin embargo en dios todo es uno, lo que pasa que nosotros podemos pensar en el dios de la creación; en el dios que está más allá de la creación no, no lo podemos imaginar. Esto es importante porque en nuestra cultura, a pesar que dios está en los templos, en los libros, la conciencia del hombre en su gran mayoría, vive una vida con un vacío. Digo esto porque todos los síntomas, las grandes problemáticas, las miserias del hombre, la guerra, es porque el hombre vive sin dios. Si uno toma conciencia de lo que realmente es la presencia, más allá de todas las religiones, la fuente, como dice Isaías, “Mira el cielo y pregúntate, quién creó todo esto?”. Es tan simple como preguntarse quién creó las estrellas, o preguntarse quién creó el agua, por qué el agua es así.
Nosotros podemos decir cuál es el proceso biológico de la tierra y de los elementos, de las estrellas, pero ¿de dónde vino? La única respuesta es de una fuente, de una conciencia que creó. Esa conciencia no es que creó como interpretaron algunas corrientes espirituales, dualistas y gnósticas, que dicen que creó y se fue, y que la creación ahora está sin dios. ¿Se acuerdan de Nietzche? Él cuenta una historia que dice que dios murió, que dios ya no existe, que lo hemos matado nosotros. Sin embargo el cabalista empieza a través de una búsqueda y un camino, trazado hace miles de años, un camino y una sabiduría que tiene que ver con una mística, un entrenamiento espiritual, va poco a poco refinando su deseo y su percepción. El refinamiento de la percepción lleva a encontrarlo. Porque si bien todos hablamos de dios, existe un miedo terrible... No estamos hablando de algo ajeno a uds. Podrán decir “yo no sé nada de kabalah”, pero ¿yo no sé nada de tradición? Ud. nunca escuchó el mito del jardín del Edén? El mito del diluvio universal con Noé?... Y el mito universal del sueño de la escalera de Jacob?... Y cómo se abrió el Mar Rojo?... Y David y Goliat?... Y eso qué es? Kabaláh. Todas esas historias no son meros cuentos con moralejas. Cuando uno llega a conectarse con la fuente, es una conexión especial. No es como las conexiones que nosotros estamojs acostumbrados, cuando queremos llegar a algún lugar... Esto es algo que involucra la propia vida. No es algo que uno pueda objetivizar, es como entrar en el alma y sumergirse... Por eso la kabalah se estudia desarrollando el intelecto luminoso, la fe racional, el corazón inteligente y al mismo tiempo se trabaja mucho la práctica meditativa, de tal manera que se unen todos los aspectos del ser... Ha sido llamada la kabalah, una fe razonada. Y esta sabiduría está en todos nosotros. Pero al tener la referencia a una lengua antigua, tenemos algo muy interesante. Primero, que el hebreo es una de las lenguas que pertenece a la transición en la historia entre la imagen y el signo. La transición de ellos en el jeroglífico, el pictograma, es la transición entre la naturaleza y la moral... Toda nuestra cultura tiene esa constitución de la escritura. Por eso Walter Benjamín, un filósofo inspirado en la kabalah, dice que a través de la escritura el hombre entró en el laberinto, pero a través de la escritura va a salir. Sólo a través de la palabra, de los signos, pero no por una cuestión mágica. La magia es otra cosa. No es la magia literal, esa es la magia de no entender, mecánica, esquemática, pobre. La Magia es la de entender. Cuando dentro de mí yo puedo cambiar, entonces el mundo puede cambiar... Se enseña que a través de la kabalah hay 4 niveles distintos de leer la realidad. Por ej. una cosa que nos acontece, la primera lectura es la literal, pero después hay otros niveles los cuales nos van permitiendo comprender el significado de los sucesos. Quién es sabio? El que sabe las causas y consecuencias de las cosas, por qué nos pasa lo que nos pasa. Uno a veces cuando le pasan cosas dice ¿por qué a mí? Por qué me pasa esto? Y es como que vive a veces un montón de cosas sin saber. Una vez una psicoanalista muy prestigiosa de aquí me dijo, este es el paradigma de la incertidumbre. El paradigma que vivimos hoy se llama de la incertidumbre. Y lo que nos pasa es lo que está narrado en la torre de Babel. Uno dice que esto es un cuento de que el hombre se portó mal y dios lo castigó. La torre de Babel es la historia de este momento, el diluvio está aquí, yo soy Noé y ud. también, y ud. también. No es una historia de héroes. La palabra Torah proviene de una raíz que es “manual de instrucción y guía espiritual”, iará. Es ese el sentido. En mí está Adán, Abraham, Isaac, Jacob, José, Moshé, Aarón, David. A todos nos pasa lo mismo. Cuantas veces nos tenemos que enfrentar con un Goliat, con un miedo. Y de David, que era un pequeño pastor, sacar fuerza de la fe y con esa piedra justo darle al gigante en la frente. (continúa)
Toda persona, pero especialmente el monoteísmo occidental, que es un crisol de razas, toda persona puede ver sus propias tradiciones y reencantarse en ellas. Uno dice 'no, lo pasado no sirve, lo bueno es lo de ahora, lo nuevo'. Pero nuestras propias tradiciones, si bien quizás nuestros abuelos nos leyeron la biblia sin comprender la kabalah, se mantuvo. Dios quiso que hoy llegue. Entonces hay 2 caminos, o quemamos los textos sagrados o los reinterpretamos. Nosotros a través de la kabalah, que es la sabiduría más antigua, reinterpretamos. Pero cuando uno la reinterpreta la actualiza, la hace ahora. Por eso la kabalah está tan viva. La kabalah es algo muy interesante porque no es algo cerrado, que uno diga 'esto es la kabalah'. La kabalah es historia, es tradición, incluso hay elementos contradictorios dentro de ella. Porque está viva, y nosotros siempre tenemos contradicciones porque estamos vivos. El tema es que la contradicción no sea muerta. Si la contradicción está viva nos impulsa. Y así también la toráh tiene miles de enseñanzas. Y cuando uno se conecta con ese lenguaje y comprende los códigos, comienza a activar los instrumentos.
El instrumento de la música es un piano, pero el instrumento de la kabalah es uno mismo, uno es el laboratorio. Por ej. los pensamientos, los sentimientos, la palabra, las acciones. Todo lo que nosotros pensamos, vivimos y hacemos, es como se expresa la música en este instrumento. Entonces así como el instrumento requiere una templanza, hay que ponerse, lo mismo con nosotros mismos. Recuerden lo que decía Tagore, un poeta hindú, 'quisiera ser una flauta para que sople en mí la melodía divina'. Nosotros somos todos instrumentos, nuestros sentidos son todos parte de ese instrumento, la respiración. Por lo tanto el trabajo de la kabalah se adentra hasta en lo corporal, en la danza, la respiración, los cánticos, la respiración. Entonces poco a poco vamos conciliando lo que pensamos con lo que sentimos, con lo que hacemos.
Una de la formas más importantes en que nosotros construimos nuestra propia realidad, es a través de lo que decimos. Cada vez que yo hablo y me quejo, o soy negativo con mi palabra, estoy poniendo un grano de arena más para que venga más negatividad. Tenemos un hermano kabalista en Uruguay, que dice que un poeta es aquel que no se excusa ni se queja. Muy interesante la idea de no quejarse ni excusarse.
Y este es un estado, no un mero estudio sino un estado. La kabalah implica la búsqueda sincera de corazón; lo que uno va a llegar es a uno mismo. El maestro o el guía sólo va a diseñar las técnicas, lo va a acompañar, pero el camino es personal. La puerta con dios es directa. Por eso es misticismo. Sin embargo, trabajamos también en forma comunitaria, en grupos, para sostenernos, para aprender unos de otros.
Nosotros vamos a comenzar un curso acá los jueves a las 20 hs., un curso especial porque uds. saben que yo no vivo acá. Mi tarea ahora es viajar por distintas partes. Entonces yo voy a dar una gran clase una vez por mes para los que estén en ese curso, y después durante 3 semanas, van a venir distintos kabalistas de la escuela; vamos a ir caminando de esa manera. Los que estén interesados pueden participar... Lo importante es que poco a poco el kabalista, el alumno, el aprendiz, van encontrando una afinación personal en su percepción, en su deseo, en su actitud. Como una paz que le empieza a venir. Empieza a aprender pero no sólo ideas sino también distintos estados que se abren a través de la respiración, de los cantos sagrados, de las meditaciones kabalistas..
Nosotros encontramos en la biblia que había profetas, que había místicos, y esos profetas ¿cómo aprendieron? No es que fueron tocados un día por la casualidad y se iluminaron. Bien podría dios hacerlo pero no es así. Una escuela antigua, una escuela donde Isaías, Jeremías, hasta el mismo Jesús estudiaron. Tiene que ver con los esenios. Una escuela que es mucho más antigua, que proviene de las tribus del desierto... Se acuerdan de Jacob y Esau? Los dos hermanos?... La torah dice 'Esau eera hombre de caza y Jacob era hombre de tienda', y esto lo explica el Talmud, que Esau no estudiaba, era más de acción, mientras que Jacob era un hombre de tienda, que estudiaba. En las tiendas se leían los rollos sagrados. Los antiguos textos que fueron pasados de generación en generación, antiguos porque el diluvio ni se sabe de dónde viene, es casi un mito universal. Lo mismo que el primer hombre, el hombre primordial, que no es que sea algo original. Adam es la primera conciencia pero al mismo tiempo somos nosotros. Es algo distinto. La Torah no es un libro temporal, porque al estar escrito en alegorías, en parábolas, vive siempre. De manera que si uno encuentra los códigos, puede entender el mensaje.
Entonces la meditación es muy importante. Es algo ineludible. La meditación enfocada al encuentro interior, donde uno va a experimentarse a sí mismo. A emocionarse con sus emociones, a afectarse con los afectos, a mirarse y empezar por ej. a permitir que la piel se transforme en luz, a permitir que la respiración tenga una armonía, a permitir que nuestro cuerpo sea un templo del alma, y entonces allí, a través de distintos cánticos experimentar la otra dimensión, y es lo que se ve cuando se tiene una intuición, una visión. Uno lo puede sentir, nada más que a veces viene y se va porque hay mucha distracción, entonces hay un enfrentamiento del cuerpo, de la respiración. Hasta que uno va sintonizándose con su propia energía, por sí mismo. Si uno no encuentra este tipo de experiencias, su identidad no es propia. La identidad tiene 2 facetas, una es la que nos es dada, dada por la cultura en la cual vivimos, la lengua, etc. Y la 2° es la adquirida.
Maimónides decía que la neshamá, el alma propiamente dicha, se activa cuando uno tiene una identidad adquirida por una propia experiencia. Esto no es algo simple, es una experiencia que nos abre al entendimiento y nos conecta con el alma. Y a partir de ahí se vuelve a reestablecer la conexión y esto nos permite a través de este trabajo, uno puede llegar la fuente. Dicen que el que aprende a estar a solas con uno mismo, aprende a estar a solas con dios. Dios es el misterio que está en nuestras vidas, pero individualmente. No es que dios es un general que te mira por encima de las nubes y dice que todo está bien y vos no, es una conciencia multidimensional, por decir una palabra. El Zohar dice Dios es la unidad de la unidad. Está en todo. Pero no es que todo sea dios. Hay un juego que dice que todo es dios, pero no todo es dios.
Cuando uno empieza a sumergirse en la meditación, de corazón, tratando uno mismo de armonizarse en principio... cuando empezamos a aprender a estar a solas con uno mismo, aprendemos a estar a solas con dios. Y esta experiencia es lo que le devuelve sentido, el reencantamiento, pero no un dios con una idea ni con una religión. Podemos estar con o sin religión, pero sí con una experiencia. Es una experiencia, algo vivido. Y lo que es vivido tiene que ver con la certeza, con lo experimentado, con la experiencia. Sí una idea, hasta una alucinación. Por eso aconsejo a los estudiantes cuando meditan, al principio los cabalistas no ven nada. Es mejor no ver nada. No sé si esto se puede controlar. Es mejor entrar en uno mismo. Y esto puede llevar tiempo.
Hay una historia que siempre cuento, había un hombre que corría siempre de un puesto a otra en la feria, iba y venía. Y se acerca el rabi cabalista, jasídico, un par de siglos atrás, y le pregunta '¿Hacia dónde corres?' y le contesta, 'Maestro, corro tras mi sustento'. Y el maestro le dice '¿Y si tu sustento estuviese detrás tuyo?'. El hombre comprendiendo le dice, 'entonces me estaría escapando'.
Hay que trabajar esto primero. Hay que poder conectarse con el silencio. Por eso que aunque no tenga todas las respuestas, nos da a nosotros la actitud, la kavaná se llama. La expresión adecuada. Es como trabajar el deseo. El deseo tiene aspectos de trampa. Freud decía que la meta final del deseo es que nunca sea satisfecho, porque sino dejaría de ser deseo. En cambio la kabalah a través de Isaac Luria fue más allá que Freud y dijo que la satisfacción de un deseo se encuentra en la causa y no en la consecuencia. Entonces en vez de correr tras el deseo, uno tiene que preguntarse a sí mismo '¿por qué tengo el deseo?' y ahí el comprender que el deseo mismo como esencia, es un anhelo con la unidad, con dios. Y desde ese lugar del desapego. Pero hay que llegar a ese lugar. Tampoco es que uno llega y ahí está. Todos los días se trabaja, pero es mejor, uno no es infeliz. Por qué uno es infeliz? La imagen es como si uno estuviera con los barrotes de una cárcel, apretándolos con sus manos y dice 'quiero ser libre!' y entonces se le dice 'soltá'. Y contesta, 'ah no, no quiero soltar, pero quiero ser libre'. Es una contradicción. Por eso siempre hay que trabajar la rectificación del deseo y los apegos. La vida nos va llevando a escuchar la corriente para donde. Nosotros vemos que va para un lugar, y nosotros nos encaprichamos con que no. Es muy sutil. Podemos llegar a embarrarnos cada vez más si presionamos el destino y la vida. También a veces hay que pelearlo, pero lo importante es que uno tiene que escuchar. Y esto se logra cuando uno hace un viaje hacia su interioridad. Es muy importante por eso la meditación.
En el curso que vamos a impartir acá en Kier, que dura 4 meses, les vamos a entregar además un manual con todas las enseñanzas escritas, con las palabras en hebreo, gráficos, para que hay claridad. Y con un cuestionario de 30 y pico de preguntas que uds. lo van a ir trabajando mes a mes, es un sistema para que sea más didáctico. El cuestionario son como preguntas guías. Uno lo hace en su casa, a libro abierto, uno después lo entrega. Y al final del curso, los que así lo sientan, porque no es una obligación, pueden vivir un pequeño trabajo práctico. La escritura para la kabalah es una de las formas de materializar, lo que uno escribe, la tinta sobre el papel, es la materialización de una idea. En la escritura uno también tiene esto de poder compartirlo con el otro. Es importante que el estudio de la kabalah pase por dentro de uno mismo, toque adentro, pero que también uno después lo pueda acompañar...
El primer paso hacia la sabiduría, según un sabio llamado Gabirol, es el silencio. Y el último paso es el compartir. Entre el silencio y el compartir, se despliega, el fluir. Hay un texto llamado Sefer Yetzirá, que en el prólogo dice que la kabalah es como el estudio de volverse transparente. Porque la kabala trabaja el deseo. Hay 2 fuerzas de deseo como lo entiende la kabalah, uno puede desear recibir o puede desear dar. El problema es cuando uno sólo quiere recibir; es egoísmo, es un ego exacerbado, miedo. La kabalah es el arte de recibir para compartir. Entonces se genera un flujo. Cuando yo puedo generar un flujo entre mi propio ser y el mundo, ahí descubro el sentido de la vida. El sentido de la vida no se da en soledad, si bien uno necesita encontrarse, finalmente uno tiene que aprender a compartir. Aprender a compartir es aprender a amar, a trabajar. La persona que puede amar y trabajar puede compartir. Cuando digo amar en todos sus sentidos, y trabajar también, porque es en definitiva lo que uno da a los demás de sí. Uno trabaja cuando uno ama. Y ese trabajo y ese amor deben estar conectados con lo que uno piensa. Una de las formas de esclavitud moderna es cuando uno hace una actividad que no siente, o que no le gusta. Entonces, qué más que esclavitud? Es peor, es más hipócrita. Antes por lo menos uno era un esclavo y andaba marcado. Ahora uno parece que no, que uno no es un esclavo, pero sufre. Y no es víctima tampoco, porque el esclavo hace al amo, uds. saben.
Lo importante es saber que hay una salida, que la salida tiene que ver con una búsqueda interior, como una rectificación del deseo. Porque si yo paso mi vida siempre en el miedo y nunca me aventuro a buscar, entonces tampoco nunca me centro. Tampoco ese es el camino. El camino de kabalah es también un camino terapéutico, un camino donde uno se sana. Porque la sanación es la iluminación. De qué estamos enfermos? De no ver, de no entender. La enfermedad es nuestra percepción. Si nosotros comprenderíamos la presencia de un sentido en todas las cosas, todo lo tomaríamos de otra manera. Es como decir por ej. este vaso está medio vacío o medio lleno? Si digo medio vacío soy pesimista, si digo medio lleno soy optimista. Y en definitiva ¿en qué afecta esto a la realidad? Entonces la kabalah dice que hay que tomar el camino del optimismo. El problema del pesimismo es que nos cierra las soluciones. Todas las crisis son mensajes del alma. Si yo me encapricho y me cierro, pero para eso uno tiene que trabajarlo. Es como un camino, que se va desplegando a través del estudio, de las peregrinaciones, de las comuniones, del escuchar, del aprender, de pensar. El kabalista llega a su casa, tiene su mesa, tiene sus libros sagrados, enciende una vela, medita y empieza estudiar, a pensar, a meditar. Es un viaje el estudio de la kabalah. La alquimia, el laboratorio, es él. Es la vida también, porque todo lo que ocurre no es casual. Hay que empezar a pensar cual es el sentido de las cosas. Cada cosa que nos pasa. Siempre estar despierto, y cuando uno despierta la percepción, empieza a ver esas otras capas de la realidad.
La realidad es como un texto, todo lo que nos pasa es como un texto. Si yo puedo leer más allá de lo literal, ir a lo alegórico, de allí a lo simbólico y de ahí a lo místico, donde las letras dicen los místicos, empiezan a moverse y se separan de las hojas, envuelven al kabalista, entra en un trance. Uno se hace letra. Se hace verbo. Uno es verbo. Como decía San Juan, en el principio era verbo, y el verbo era dios. La palabra verbo es dabar, es palabra. Esto de a poco se va aprendiendo. No hace falta leer tanto para ser un kabalista, lo que hace falta es darle calidad. Más vale poco, pero bien. Por eso es un proceso escalonado, progresivo.
Y nosotros que tenemos la sagrada responsabilidad de transmitir la kabalah al mundo de habla hispana, el mundo laico y occidental, lo hacemos dentro de un orden, no un orden de disciplina ni de escuela, nada de eso sino un orden de enseñanza, concretamente. Y de esta manera conformamos una escuela, enseñamos en todo lugar de habla hispana. Y también nos juntamos, de alguna manera somos como una gran comunidad, hay muchísimos grupos que están emepezando a estudiar la kabalah, cada vez más. Porque es algo que nos conecta con nuestra propia tradición... Nosotros también estamos con el chino, el hindú, pero nuestras tradiciones culturales tienen que ver con un canal que generalmente se asocia a la lengua. Por ej. la lengua madre de nuestra cultura es el hebreo, el arameo, el fenicio, las lenguas semíticas. Hay otras corrientes, por ej. la lengua china, el sánscrito, o las de América, el quichua. Cada una de esas lenguas son como canales directos a una fuente. El lenguaje ha sido dado por dios. Por eso en hebreo la palabra spa, que quiere decir lenguaje, también significa origen. Porque el lenguaje está a la orilla... Más que la palabra, todo lo que ella representa, para sentir la presencia de la trascendencia.
Los invito a una meditación. Para meditar hay que dejar el espacio y el tiempo, sacarse los lentes y el reloj... Aflójense... Es como una entrega, si alguno no quiere, no lo hace... Hay muchas técnicas de meditación en la kabalah, vamos a hacer hoy acá, una muy linda, ya los vamos a guiar, que nos va a permitir meternos en un estado simplemente de quietud y en ese estado uno comienza a comprender muchas cosas, y con el correcto estudio, afinando también el intelecto junto con la emoción, con la psicocorporatividad, podemos llegar a analizar la parte espiritual, la energía divina, y a habitarnos. El estudio de la kabalah hace que el alma habite el cuerpo. Dicen, 'No, pero el alma habita el cuerpo!'. Según, cuando uno medita, el alma habita más en el cuerpo, y uno se vuelve más perceptivo y sensible. Uds. saben que la meditación es el remedio para todo, el gran remedio. Pero hay una gran resistencia a la meditación, por eso las escuelas espirituales, todas, deben enseñar a meditar. No hay persona que no tenga que pasar por la meditación. Cuando uno llega a la meditación es como que llegó al estado, ya está todo ahí. Es distinto estudiar desde ese estado.... Bajamos la luz....
Vamos a sentarnos cómodos, la espalda apoyada, las plantas de los pies bien apoyadas en el piso, sin cruzar las piernas ni las manos, los brazos que caigan, relajados, sin forzar los hombros. Y vamos a mover un poco el cuello, en círculos, para un lado, para el otro. Y vamos a estirar las manos hacia arriba, como si quisiérmos tocar el cielo, bien alto... Volvemos a la posición, siempre relajados... Vamos a cerrar los ojos, y a comenzar a respirar por la nariz, lentamente. La respiración tiene un ritmo. El ritmo de la respiración es esencial para abrir el portal del espíritu... el ritmo debe ser lento... Cuando inhalamos inflamos el pecho, el abdomen... Sin forzar... Exhalamos desinflando... Cuando inhalo aire recibo, vida, luz... Cuando exhalo doy, entrego, me brindo... Las dos partes deben estar en armonía... Inhalamos comenzando un círculo y completamos la otra mitad con la exhalación... Ahora vamos a entrar en un cántico sagrado del nombre de Dios, Elohim, que significa el que creó las cosas... Ese nombre sagrado lo vamos a cantar... Nos va a ir llevando... Les pido a todos que lo canten... Todos relajados....
Todos repiten por un rato: ELOHIM... ELOHIM.. ELOHIM... ELOHIM...
Ione: Y al exhalar nos entregamos a la corriente divina... Exhalamos toda tensión que haya en nuestra cabeza, en el rostro... hay que aprender a disfrutar cada minuto... sacar las corazas, exhalamos... exhalamos las tensiones en el cuello, los ojos, los brazos, las manos... Exhalar todas las tensiones en el pecho, un baño de luz hacia nuestros corazones... exhalando toda tensión en el abdomen, confiando, sin esperar nada, sólo disminuyendo la respiración... exhalamos toda tensión en las caderas, hacia las piernas... nuestro propio cuerpo... permitiendo que toda nuestra piel se vuelva transparente... se sensibilice... esta postura se llama la postura del león, donde estamos atentos al aquí y ahora, la postura de la atención... aquí y ahora se encuentran todas las dimensiones... Ahora les voy a pedir que respiren tamente, y los invito a que escuchen. La kabalah comienza con Elohim. Le voy a pedir a Nesher que haga unos sonidos y luego van a escuchar como se entona la Torah en hebreo... Escuchen atentamente...
(Armónicos de Nesher - Luego canto en hebreo, Ione)
Ione: Señor, elevo una plegaria personal para que a través de tu bendición abras nuestros ojos y nuestros corazones para poder sentir tu deseo en nuestras vidas. Que este momento sea una semilla de luz en todos nosotros para que podamos sentir más armonía. Abre nuestros ojos y nuestros corazones. Amén.
Vamos a dejar ahora que el cuerpo se mueva, como despertándose, como cuando uno vuelve del más allá, despierta, se puede estirar, desperezar, reactiva los sentidos, vuelve... Ahora vemos más... Este es el estado a partir del cual se empieza a trabajar la kabalah. En este estado uno tiene una gran captación y sensibilidad de los reinos sutiles, y a partir de aquí empezamos a trabajar. Lo que Uds. escucharon de Nesher es algo que requiere todo un trabajo espiritual, meditativo y práctico; se llaman cambios de armónicos que en la kabalah está presente a través de ciertas enseñanzas, en textos muy antiguos. Y después el canto en hebreo, de los primeros versículos de la Biblia que dicen que en un principio creó dios los cielos y la tierra, y dijo dios hágase...
Todo este mensaje que traemos aquí, hay muchas personas, muchas almas en bs.as. donde ha nacido el Portal Hineni. Los invitamos a participar del curso... La kabalah como yo la enseño no es secreta, es discreta. Tampoco es esotérica, en el sentido de hermética. Yo creo que todo está dicho, depende ahora del trabajo de c/u, del tiempo y de la vida, pero no es que exista una verdad oculta que no se haya dicho. Lo que ocurre que una cosa es lo que se dice y otra lo que se vive. La idea de la kabalah es que sea un saber vivencial, de experiencia... Cuando uno se conecta con as fuentes se empieza a dar cuenta que todo está conspirando para que eso se produzca. En la naturaleza nos damos cuenta que todo nos habla, el viento, los pájaros, todo. Y acá también. Las cosas que nos pasan, en el subte, en el taxi, es lo mismo. Uno puede ver el vaso medio lleno, no es un mero idealismo utópico. La diferencia entre pesimista y optimista, es que uno lo ve desde el lado oscuro y otro desde el lado positivo. Uno nos permite crecer, el otro nos trunca...
En la kabalah se enseña una oración mágica, que el que la hace puede transformar su vida. Es una magia poderosa, porque la magia más grande es la magia de la conciencia... lo voy a escribir en hebreo para que la tengan en su original. El hebreo es al revés de derecha a izquierda, pero en castellano, en fonética, se lee así: GAM SU LE TOVA, TODO ES PARA BIEN. Todo tiene sentido. Literalmente todo esto es para bien.
La historia del rabí Akiba, hace 2000 años, se dice que iba con un burro, un farol y una gallina, caminando, enseñando por los pueblos cuando estaba prohibida enseñar la torah, con pena de muerte. De hecho después fue un mártir a quien mataron por enseñar la torah. Akiba vivió hace 2000 años, viajaba y llegó a un pueblo. No había donde dormir y tuvo que ir a hacerlo a la vera de un río... Uno diría 'por qué a mí?, pero él dijo gam su le tova. Después estaba a la vera del río y vino un viento, le rompió el farol y se quedó sin luz... Él dijo gam su le tova. Y vino una fiera y le comió el burro, su transporte. Dijo gam su le tova. Y finalmente otra fiera le comió la gallina, el alimento, y él dijo gam su le tová. Se quedó solo, y él siempre dijo gam su le tová. Cuando volvió a la mañana al pueblo, había sido saqueado por un grupo de romanos que eran los que mataban a todos los que enseñaban torah. Y entonces repitió lo que le decía a sus alumnos, todo es para bien, realmente, porque si hubiera visto mi luz, hubiera rebuznado mi asno, hubiera cantado mi gallo, me hubieran matado. Las fieras y los vientos me salvaron, todavía estoy vivo.
Y si uno se pone a pensar, más allá de todo lo que nos pasó en la vida, hoy uno puede decir todo es para bien. Y eso es comprender la vida. Y de eso se trata el estudio del misticismo en el mundo de hoy, nada más que eso. Lo demás son comentarios.
Gracias.


